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La macabra y cruel "moda" de las pieles
En armonía con los animales
El Beso... Una bella historia
Bellísima y conmovedora historia de Bonita
Derecho a la Dignidad
El más cruel castigo

Declaración universal de los derechos de los animales

Terapeutas de cuatro patas
Para recordar
¿Sabía usted que tener una mascota puede ayudarlo a ser más feliz, y más saludable?
Pensamientos I
¿Por qué amar a los animales?

El diario de un perro

Conciencia Animal
El Enemigo en casa
Entendiendo la relación: Maltrato a animales, abuso a niños y violencia en humanos
¿Cómo pudiste?
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Si tratáramos de inventar el más cruel castigo para los perros, probablemente no se nos ocurriría algo peor que el “confinamiento solitario” atado a una cadena o en una perrera. Los perros son animales de jauría que ansían tener compañía y a quienes les encanta que les rasquemos detrás de la oreja. Para ellos, acurrucarse a tus pies mientras miras televisión es su idea del paraíso.

Muchos perros amarrados son presa de ataques de otros animales o gente cruel. Otros son ahorcados o asfixiados cuando se enredan en la soga o cadena.

Si tienes un perro que vive fuera de la casa, aquí te damos seis maneras de mejorar su vida:
¡Déjalo entrar! Los perros no se “acostumbran” a vivir afuera.A menos que tú u otros perros estén con ellos, el patio rápidamente pierde su encanto. Si los constantes ladridos (que son gritos para llamar la atención) paran, no es porque los perros estén contentos, sino porque han perdido todas las esperanzas de ser oídos.

Inscríbete en una clase de obediencia humanitaria. Si tu perro vive afuera debido a problemas de comportamiento, el confinamiento y aislamiento sólo empeorará las cosas. El entrenamiento humanitario te enseñará a cómo comunicarte con tu perro y ayudarlo a que aprenda lo que se espera de él o ella.
que haga mucho ejercicio.A los perros les encanta olfatear y explorar. Desarrolla el hábito de dar largas caminatas con ellos y utiliza una correa retráctil, así el perro puede delante tuyo y sentirse más cómodo. Un arnés puede salvar el cuello de un perro que tironea.
Alégrale la vida con juguetes. Imagina que te dejen afuera, solo, sin absolutamente nada que hacer. Hasta el juguete más simple, como una toalla con un nudo o una pelota de tenis, pueden proveer horas de entretenimiento.A los perros les encanta masticar, así que asegúrate de que tengan huesos de goma y otros juguetes masticables.

Coloca una cerca en tu patio. Si tu perro tiene que quedarse afuera, permítele que tenga acceso a todo el patio, si es posible. Una cerca de privacidad de seis pies de alto es lo más seguro: es más difícil que se escapen y mas difícil para que la gente le haga daño a tu perro. Si no tienes presupuesto para una cerca, conecta una cuerda a un gancho giratorio de manera que el perro pueda corer sin enredarse. Hay collares que, cuando tiras, ahorcan al perro para controlarlos.Trata de evitar esos collares, ya que un perro sin supervisión puede ahorcarse en ellos. La opción más segura es un
arnés.

Protege a tu perro del frío. En estado salvaje, los perros encontrarían o excavarían una acogedora guarida para protegerse del frío. Su piel, al igual que tu abrigo de invierno, les ofrece alguna protección, pero no los hace inmunes al frío. Los perros chicos, de pelo corto (como los pointers o dobermans), los cachorros y los perros de edad avanzada son especialmente susceptibles al frío y no deberían ser dejados afuera por más de unos minutos durante lapsos fríos.


 

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